El artista  Abel Azcona  en la instalación viva de la exposición  Empathy and Prostitution  en  Tulla Art Center  en  Tirana ,  Albania .

El artista Abel Azcona en la instalación viva de la exposición Empathy and Prostitution en Tulla Art Center en Tirana, Albania.

 Imágenes del proyecto expuestas en  Palais de Tokyo  de la ciudad de  París , en el marco de la exposición  Art Is Hope  en  Francia .

Imágenes del proyecto expuestas en Palais de Tokyo de la ciudad de París, en el marco de la exposición Art Is Hope en Francia.

Fase final de Empathy and Prostitution del artista Abel Azcona en Box 13 de Houston, Estados Unidos. En el marco de la inauguración de Houston International Performance Art Festival se documentó la pieza en vivo sin intervenir en la misma.

 El artista  Abel Azcona  en la instalación viva de la exposición  Empathy and Prostitution  en  Tulla Art Center  en  Tirana ,  Albania .

El artista Abel Azcona en la instalación viva de la exposición Empathy and Prostitution en Tulla Art Center en Tirana, Albania.

 El artista  Abel Azcona  en la instalación viva de la exposición  Empathy and Prostitution  en  Tulla Art Center  en  Tirana ,  Albania .

El artista Abel Azcona en la instalación viva de la exposición Empathy and Prostitution en Tulla Art Center en Tirana, Albania.

Cien pesos colombianos, un euro o un dólar por tres minutos, con esta premisa encontramos al artista desnudo y tendido sobre una cama. Tres minutos en los que su cuerpo será propiedad de quien lo quiera y pague por él, tres minutos en los que crear un vínculo forzado es la única posibilidad de vínculo. Desarrollarse en un vientre propiedad del mejor postor, ser el resultado de un encuentro entre desconocidos cuyo nexo parte de una billetera, convierte un puñado de monedas y un cuerpo ofrecido como objeto (a)sexual en el medio de conexión. Un cuerpo atrofiado que no es capaz de encontrar vínculo alguno si no es mediante imposiciones, que desconoce el proceso de unión y empatía natural al ser educado como catalizador de deseos ajenos. La reproducción de su proceso de concepción, de las circunstancias y emociones que en él intervinieron, son el modo en el que Azcona establece esa conexión empática con su madre biológica.
— Néstor Llopis, Comisario e Historiador del arte en la Universitat de València.
 Bocetos de  Azcona  dibujados por la pintora  Desi Civera , asistente a la performance desarrollada en  Madrid .

Bocetos de Azcona dibujados por la pintora Desi Civera, asistente a la performance desarrollada en Madrid.

 Bocetos de  Azcona  dibujados por la pintora  Desi Civera , asistente a la performance desarrollada en  Madrid .

Bocetos de Azcona dibujados por la pintora Desi Civera, asistente a la performance desarrollada en Madrid.

 Bocetos de  Azcona  dibujados por la pintora  Desi Civera , asistente a la performance desarrollada en  Madrid .

Bocetos de Azcona dibujados por la pintora Desi Civera, asistente a la performance desarrollada en Madrid.

 Moneda de la instalación de  Empathy and Prostitution  en  Galería Santa Fé  de  Bogotá. 2014  Pieza en la colección permanente de  Museari , Museu de l´Imaginari,  Valencia.

Moneda de la instalación de Empathy and Prostitution en Galería Santa Fé de Bogotá. 2014 Pieza en la colección permanente de Museari, Museu de l´Imaginari, Valencia.

Un vínculo formado de níquel y aluminio no deja de ser un vínculo. El sonido de las monedas en el bolsillo de un pantalón precede al contacto, como el sonajero que mueve una madre para calmar a su hijo antes de estrecharlo entre sus brazos. Al dejarlas caer sobre la mesa reflectan la luz de las velas que hay repartidas por la habitación, como la lamparilla que deja encendida la madre para que su hijo no tenga miedo, para que sepa que está al otro lado de la puerta.

Nacer del vientre de una prostituta, haber sido concebido por error y bajo un precio, dificulta cualquier conexión materna. El rechazo durante la gestación y el posterior abandono la imposibilita. Abel Azcona utiliza el arte como catarsis ante una vida establecida a partir de errores y malas decisiones ajenas. En su trabajo la figura de una madre biológica ausente, una prostituta que no debió quedarse embarazada, es el punto de inflexión a partir del cual comenzar un proceso de autoconocimiento, una reflexión acerca de una vida en la que el maltrato y los abusos sexuales han marcado su actual estado de apatía y recelo social. En este proyecto, que desarrolla por vez primera en una galería colombiana, por segunda vez en una muestra de arte contemporáneo en Madrid y por vez tercera vez en la Bienal Internacional de Houston busca establecer un vínculo con su madre biológica mediante la prostitución, idea que ya atisbaba el Azcona adolescente quien empleaba el sexo como mecanismo para empatizar con la misma.

Cien pesos colombianos, un euro o un dólar por tres minutos, con esta premisa encontramos al artista desnudo y tendido sobre una cama. Tres minutos en los que su cuerpo será propiedad de quien lo quiera y pague por él, tres minutos en los que crear un vínculo forzado es la única posibilidad de vínculo. Desarrollarse en un vientre propiedad del mejor postor, ser el resultado de un encuentro entre desconocidos cuyo nexo parte de una billetera, convierte un puñado de monedas y un cuerpo ofrecido como objeto (a)sexual en el medio de conexión. Un cuerpo atrofiado que no es capaz de encontrar vínculo alguno si no es mediante imposiciones, que desconoce el proceso de unión y empatía natural al ser educado como catalizador de deseos ajenos. La reproducción de su proceso de concepción, de las circunstancias y emociones que en él intervinieron, son el modo en el que Azcona establece esa conexión empática con su madre biológica.

Una acción en la que el espectador prescinde de su rol pasivo e interviene sobre un artista convertido en objeto. Una experiencia que revela los deseos reprimidos, carencias, y empatía de quienes compran un cuerpo esperando de él encontrar su propio vínculo.

Néstor Llopis, Comisario e Historiador del arte en la Universitat de València. 

Empathy and Prostitution es una pieza artística diseñada, desarrollada y performatizada por el artista Abel Azcona en las ciudades de Bogotá, Madrid y Houston. Tres fases claramente diferenciadas, realizadas en Colombia, España y Estados Unidos durante los años 2013 y 2014. La primera fase del proyecto fue gestada y realizada en la Galería Santa Fé de Bogotá, en Febrero de 2013. La segunda fase en Madrid de la mano de la galería Factoria de Arte y Desarrollo con motivo de Room Art Fair en Madrid, en esta ocasión Empathy and Prostitution se realizó allí dos días consecutivos en el mes de Noviembre de 2013. Y la tercera y última fase de la pieza se realizó en Febrero de 2014 en Houston International Performance Art Biennale, Estados Unidos. Las tres etapas de Empathy And Prostitution, a lo largo del 2013, 2014 y 2015 generaron mediante fotografía y video diferentes exposiciones e instalaciones en ciudades como Pamplona, Madrid, París, Tirana, Bogotá, Ciudad de México, Nueva York y Houston. 

La primera etapa del proyecto artístico Empathy and Prostitution, realizada en la Galería Santa Fé de Bogotá, fue comisariada por la curadora colombiana Viviana Cárdenas, Directora de Educación del Museo de Arte Moderno de Bogotá e historiadora en arte contemporáneo, junto al apoyo del comisario cubano Adrián Gómez y el colombiano Gustavo Villa, responsables del proyecto "Habitaccion" en la Galería Santa Fé de Bogotá, proyecto donde el artista Abel Azcona compartió residencia y procesos de creación junto a otros artistas colombianos.

La segunda etapa realizada en Room Art Fair junto a Factoría de Arte y Desarrollo fue comisariada por la especialista en curaduría en nuevos medios escénicos con amplia formación y publicaciones en los ámbitos de la educación, las humanidades, la teoría literaria y el teatro, Elvira Ramos, dentro de su doctorado en Investigación Poética y Escénica, junto al apoyo del especialista en arte contemporáneo y comisario Ignacio Tejedor, responsable y comisario del espacio expositivo de Factoria de Arte y Desarrollo en Room Art Fair en Madrid. 

En la última etapa realizada en Box13 Space en Houston, dentro de la Bienal Internacional de Performance Art de Houston, la pieza fue comisariada por ---, junto al apoyo del comisario mexicano Jonatan Lopez y la estadounidense Julia Wallace, responsables y comisarios de Houston International Performance Art Biennale, evento donde el artista Abel Azcona fue invitado internacional. Y todo el proyecto a nivel global ha contado con el apoyo curatorial del historiador del arte y comisario Néstor Llopis. Con la colaboración especial del fotógrafo colombiano Sebastián Cruz en Bogotá, el fotógrafo Rafael Gavalle en Madrid y el fotógrafo estadounidense Alex Barber en Houston. 

El proyecto fotográfico fue uno de los protagonistas en el evento internacional Art Is Hope en París. Con la obra del artista Abel Azcona expuesta en Palais de Tokyo en el año 2013, en PIASA en 2015 y en la Galerie Perrotin en 2016. Además Empathy and Prostitution fue imagen del Festival Internacional Queer International Arts Festival de Nueva York en el año 2014 y expuesto en Leslie Lohman Museum donde forma parte de la colección permanente. El mismo año fue parte de una exposición benéfica en Nueva York y posterior subasta en Paddle8 junto a artistas como Keith Haring, Robert Mapplethorpe, Andy Warhol, Nan Goldin o Louise Bourgeois. En Tulla Center en Tirana, el proyecto fue expuesto con la participación del artista en la instalación, exposición con gran afluencia y cierta polémica en la capital de Albania. El proyecto concluido, compuesto por fotografías, videos e instalaciones formó parte de la exposición retrospectiva dedicada al artista en Pamplona en el año 2015 y en las dos muestras retrospectivas La Línea de Tu Espalda en Museari, Museu del Imaginari y La Extinción del Deseo en torno a proyectos de temática sexual en La Juan Gallery de Madrid en el año 2017.

La acción plástica de Abel Azcona fue tan dinámica porque logró introducir a los asistentes dentro de este cuadro pensado y pintado al mejor estilo de Luis Caballero. Azcona yace tumbado en un colchón dispuesto para el sexo, listo para acoger otros cuerpos en pena y que, a diario, deben simular un apasionamiento desmedido por la trivilialidad cotidiana con la cual el régimen del mercado nos castiga. Desnudo, el artista invita a los asistentes a compartir sus caricias y placeres más íntimos, a veces fríamente apasionadas, a veces cercanamente distantes, familiares y extraños a la vez. Mediante este juego de elementos extraños unos a los otros se configura la realidad del cuerpo: cuerpo es lo que sentimos brotar como potencia. Así sea momentáneamente, algunos aceptan el reto que plantea el artista, hombres y mujeres por igual disuelven sus creencias en el choque de los cuerpos, sus relámpagos, sus truenos y sus rayos.

Unos acceden a coger, a tocar, a besar, a palpar las partes más eróticas del cuerpo humano que se les fue encima cuando entraron en su territorio-habitación marcado con olores, sabores, y murmullos. Los más timidos, no se desvistieron. Los osados pasaron a la cama del artista completamente desnudos. Otros sólo comparten con él y con los testigos, sus silencios o una que otra palabra queda, de esas que a uno no le importan cuando la pasión nos devora. Uno que otro interpeló de manera agresiva al artista. Hubo una mujer que lo agredió físicamente: con una fusta lo golpeaba y preguntaba una y otra vez: ¿qué se siente? ¿qué se siente? El artista no dijo nada.. Otra desahogó todas sus penas y frustraciones en los silencios activos de los gestos del artista.
— Dr. Jorge Peñuela, Doctor en Filosofía y Artes de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Bogotá, Colombia.
 Fragmento del Catálogo de Art Is Hope. Exposición en Palais de Tokyo, PIASA y Galerie Perrotin.

Fragmento del Catálogo de Art Is Hope. Exposición en Palais de Tokyo, PIASA y Galerie Perrotin.

 Las Horas. Rossmut Gallery 2016 Roma.   

Las Horas. Rossmut Gallery 2016 Roma.

 

Escribir sobre Abel Azcona significa ahondar la condición de un lenguaje artístico que pone en juego al mismo tiempo el erotismo, la emoción, la seducción, pero también el terror, la repulsión, la violencia. El arte de Azcona se asemeja mucho a las investigaciónes del realismo de la nouvelle vague francesa, donde el artista tiende a crear un arte en el que el realismo y la ficción se mezclan. La obra de Azcona crea su lenguaje en un nivel complejo de percepción, donde tanto los registros simbólicos como el nivel fenomenológico se inscriben en el mismo período de excitación. La trama de las performances en su sentido tradicional es a menudo marginal, pero en realidad se impone sobre la distensión-tensión de la esfera sexual. Azcona configura así una nueva dimensión de la corporalidad, que mina la idea misma de la identidad. En la imagen corporal que Azcona nos propone en sus performances nos es difícil reconocernos (o tenemos miedo de hacerlo): vemos la fusión del animal y del humano, la ambivalencia de las fronteras y la debilidad de la existencia. Sus “monstruos” no llegan de afuera, no son productos de magia, sino están dentro de nosotros, son nuestros propios cuerpos. Azcona lleva al extremo las formas del deseo y de la perversión, toda su obra está atravesada por una tensión dionisíaca, por la exaltación y la celebración del deseo. Abel Azcona explora las áreas de producción esquizoide del deseo, que subvierten las prohibiciones del mismo deseo y del erotismo y los devuelven a la fase animal de la vida.
— Diego Sileo, PAC Padiglione d’Arte Contemporanea de Milán, Italia. Teórico y Comisario de muestras personales de Frida Kahlo, Vanessa Beecroft, Yayoi Kusama, Marina Abramović, Regina José Galindo o Abel Azcona.

Abel Azcona trata de buscar mediante su trabajo la conexión con una madre prostituta que le abandonó al nacer, que le condenó a una vida plagada de sucesos traumáticos y por la que ha desarrollado una personalidad apática y carente de vínculos afectivos. Una mujer que representa los despojos de una sociedad enferma, que vende su cuerpo y cuya supervivencia es paralela al consumo de drogas. Un niño que creció en un entorno de abusos y malos tratos, y que únicamente cuando los reproduce se encuentra con su yo infantil anecdóticamente incorrupto. En este proyecto trata de empatizar con el momento justo de su concepción, instante fortuito y desarraigado fruto de un encuentro entre muchos. Lo encontramos completamente desnudo en el centro de la que es su habitación durante este tiempo, una estancia íntima abierta al público dentro de la galería. Además de la estancia, abre totalmente al espectador su propio yo, desnudo y débil. El artista al inicio de la performance, sin ropa, en posición fetal y esperando entre sábanas blancas, se muestra frágil e inocente mientras decenas de personas le observan y pasan por su cuerpo dejando huella. Violencia, sexo y cariño en manos de desconocidos acarician el cuerpo del artista.

El artista Abel Azcona a lo largo de su amplia creación artística y de su propia vida, ha tenido siempre un contacto directo con la prostitución. Abel Azcona fue gestado a raíz de una relación de prostitución con padre desconocido y ante los fantasmas creados por el propio artista sobre la figura de su madre biológica, en ocasiones utiliza la exploración de la prostitución dentro de su obra artística como herramienta de empatía con los sentimientos reales de su propia madre biológica y del momento de gestación del propio artista. Para comprender su trabajo es necesario tener en cuenta la incapacidad de Abel Azcona para establecer vínculos reales y su empleo del cuerpo, todo ello acrecentado por un trastorno de personalidad que muestra, elabora y construye artísticamente a través de esta obra.

Una instalación viva compuesta por una cama de sábanas blancas, cien velas y dos rosas rojas, que representan a sus dos madres, hacen que la sala en penumbra se ilumine. Se respiraba calor y tensión en una sala llena de desconocidos en la Galería Santa Fé de Bogotá, en la habitación de Factoría de Arte y Desarrollo en Madrid y en Box13 Space en Houston. Desde la cama lanza el reto al espectador de dejar de serlo, y forma parte junto a él, de la obra artística. Abel Azcona cede su cuerpo al espectador, consiguiendo que el espectador sea el auténtico “performer” y Azcona un elemento más de la instalación viva. Con este cambio de roles, Azcona busca la empatía, además de con su madre, con el propio espectador y una construcción de un vínculo de una forma diferente y mediante la compra del propio artista para la utilización del espectador. 

"Empathy and Prostitution" en su primera etapa en Bogotá se caracterizó por lo experimental de la pieza, un Abel Azcona que por primera vez se entregaba al público de una forma tan abierta y extrema. Desde el desconocimiento de lo que iba a suceder en el propio proyecto, el artista se ofreció al público completamente desnudo en una cama realizada con colchones en los que el propio Azcona dormía durante su encierro en la Galería Santa Fé. De alguna forma el artista abría su propia habitación para que el público la habitara junto a su cuerpo. Por la habitación pasaron más de quinientas personas y muchas de ellas habitaron el espacio de forma permanente durante los ciento veinte minutos de duración de la instalación performativa del artista.

El calor de la habitación era palpable debido al reducido tamaño del espacio y a las cien velas que el propio artista había encendido previamente a la experiencia performativa. En la Galería Santa Fé de Bogotá treinta y nueve personas accedieron al cuerpo de Abel Azcona. Treinta y dos mujeres y siete hombres, en su mayoría de nacionalidad colombiana. Los primeros quince minutos el artista aguardo pacientemente en la cama, hasta que la primera espectadora se atrevió a depositar cien pesos y tumbarse junto al artista. Esta primera espectadora abrazo y acarició a Azcona durante los tres minutos permitidos previo pago de cien pesos colombianos. Hasta la tercera espectadora nadie beso al artista, fue ella quien beso al artista y dejo que el artista acariciara y besara todo su cuerpo. A partir de ella comenzó un cambio en todos los espectadores y se percibió un interés mucho mayor en compartir tres minutos de intimidad con el artista. En ese momento varios espectadores en pie, depositaron sus cien pesos y esperaron aguardando su turno el momento en que les tocará acceder a la cama del artista rodeada por velas que no solo iluminaban el oscuro espacio, sino que también le llenaban de una energía especial.

Entre las treinta y nueve personas que compartieron el cuerpo de Abel Azcona, se creó un pequeño conflicto divido entre los espectadores que lo cuidaban y los espectadores que lo maltrataban. Generalmente cuando un espectador maltrataba al artista, con fuertes prácticas sexuales, agresiones físicas, desde quemaduras con velas, hasta azotamientos con el cinturón o la propia mano, otro espectador seguidamente acudía a cuidarle. Varias espectadoras le acunaba, le cantaban o lloraban abrazadas a Azcona al vivir esta experiencia en su propia carne. Una gran tensión se respiraba en el ambiente. Espectadores desnudos que decidieron desnudarse entre el público y entonar un cántico de sanción y protección por y para el artista. Otros que únicamente observaban desde una atracción sexual y desde un morbo, que extrañamente la mayoría no percibía comentando que Abel Azcona se ofrecía más como un niño abandonado, que como un objeto de deseo que ejercía la prostitución masculina. Muchos espectadores optaron por compartir los tres minutos con el artista completamente desnudos, con el fin de poder aprovechar, las caricias, los besos, la masturbación o la penetración de una forma más directa y rápida. La estancia conforme pasaban los minutos, olía a sexo, sudor y al fuerte olor de la cera quemada. Discusiones en la galería culpándose unos a otros por el maltrato al artista, o por haber compartido con él mas de los tres minutos reglamentarios se repetían. Lo que hacía que la escena cada vez nos mostrará con más crudeza, lo escondido de cada ser humano.

“Empathy and Prostitution”, obra del artista Abel Azcona realizada el mes de febrero de 2013 en la Galería Santa Fé, perteneciente a IDARTES, Ministerio de Cultura de Colombia dentro del proyecto "Habitaccion". Bogotá, 2013.
Comisariada por Viviana Cárdenas.

"El artista Abel Azcona en el mes de febrero de 2013 permanece encerrado en la Galería Santa Fé de Bogotá. Participante dentro del proyecto Habitacción realizado en la Galería Santa Fe de Bogotá, el artista español Abel Azcona es invitado a habitar el espacio de la galería y asume su rol de habitante desde la postura de un sujeto activo y transformador, bajo la disposición de compartir desde la práctica artística diferentes perspectivas. Se integra a un grupo de artistas que habita el espacio por el término de 4 días y 3 noches en el cual se establecen relaciones entre sí y el público visitante; cada cual asume su rol artístico y personal desde su perspectiva y quehacer. 

El artista inicia con esto un proceso de aproximamiento a un entorno diferente y emprende un reconocimiento de un país y una cultura ajena a lo suyo. Por medio de su obra, constantemente busca acercamientos a sus raíces y sus heridas y a partir de ahí lo ofrece al público. Durante su residencia en la Galería permite permear su espacio y se acerca y establece vínculos y relaciones interpersonales. Dentro de su cabeza como una impronta reposa siempre la frase “Si mi madre me abandona, quién no me va a abandonar”. Empathy and prostitution hace parte de un proceso de exploración permanente en que el artista busca empatizar con su madre biológica: una prostituta que derrotada en su deseo de abortar abandona al niño nacido prematuramente en un hospital de Madrid. En su necesidad de exploración de vínculos, el artista busca establecer relaciones con los visitantes y es através de la prostitución como busca comprender sensaciones y reacciones que pudo tener su madre en el momento de sus concepción. Impregnado por los conceptos personales que rondan y estimulan su proceso creativo, Azcona prepara el escenario que está habitando para ofrecerse al público. Su cuerpo: desnudo y postrado sobre una cama, es objeto dispuesto a ser parte de una transacción.

A partir de entonces el artista posibilita una ruptura de distancia entre él y el espectador, su cuerpo como parte de esa imagen creada busca ejercer un impacto que desencadene una lectura y deseo del asistente por involucrarse. El espectador deja de ser un observador e interviene al verse confrontado con la situación estética, quizás fascinado por la imagen, quizás identificado con la situación y de manera activa co-construye la obra y ésta toma vida. Por su cama pasan diversas personas dispuestas a tener un contacto con el artista e intimar con él. El inmenso abanico de posibilidades que ofrecen las relaciones humanas hacen presencia por disposición del visitante y el artista asume su situación de prostitución; el artista escucha, hace parte de un intercambio de caricias, besos y relaciones de tipo sexual, es agredido física y verbalmente, e incluso es protagonista de actos curativos que generan una atmósfera mística en el escenario.

Durante las dos horas que dura la acción en la que el artista busca empatizar con su madre: comprender e identificarse con sus sensaciones, solo él conoce y comprende la resolución de su intención. Sin embargo resulta concluyente que la acción permite involucrar al público de tal manera que es él quien logra empatizar con el artista en diversos niveles."

 

“Empathy and Prostitution”, obra del artista Abel Azcona realizada el mes de noviembre de 2013 en el espacio perteneciente a Factoría de Arte y Desarrollo, dentro de la muestra de Arte contemporáneo Room Art Fair. Madrid, 2013.
Comisariada por Elvira Ramos.

Luis Cernuda decía que el deseo es algo cuya respuesta no existe. El dolor podría ser una de esas inexistentes respuestas, sobre todo el dolor de alguien que vive con el estigma de su origen como único hilo argumental de su vida. Abel Azcona, consciente de que su vida, que no su trayectoria vital, fue un error consumado por madre prostituta y su progenitor desconocido, nos invita, en “Empathy and Prostitution” , a comprender que los errores siempre son abonados aunque no necesariamente en primera persona.

La acción performativa a la que asistí, abrió y cerró un círculo de sexo a cambio de la “no soledad”, que sentimos todos en algún momento de nuestras vidas, y que es lo que considero, que subsanan las prostitutas, a parte de con su cuerpo, con la compañía que proporcionan. Además, me consta, que no siempre hay consumación física sexual, por tanto, se confirma mi teoría de que el sexo, no es sino un complemento más de todas las necesidades que cubren con su trabajo. Y de ahí, mi atrevimiento a dar un nuevo nombre a la “compañía femenina”, a la búsqueda del vínculo, con el propio yo por medio de otro. El recibimiento que hacía el artista, no era sino un prólogo y epílogo del dolor de vivir marcado para siempre. La desnudez, tendida y limpia de simbolismo, con la que se presenta, como una pintura renacentista, muestra la fractura emocional que arrastra, que no es fiel reflejo de la fortaleza interior con la que consigue sobreponerse a la mimetización materna que persigue inicialmente en su trabajo. Y digo inicialmente, porque no es sino el punto de partida para obtener un profundo conocimiento de sí mismo y procurarse una medicina alternativa y propia, que ataque a la raíz de todas sus cuitas y dentelladas emocionales.

La deconstrucción de lo que somos nos lleva a aceptar por qué lo somos y has adónde podremos llegar. A partir del enfrentamiento consigo mismo, Abel Azcona nos preparó para obtener de él lo único que podía objetivamente ofrecer sin perderse en el abismo: su cuerpo y el espacio en el que habitaba. La pulcritud con la que no recibía en la cama es la metáfora de lo que podemos encontrar en esta sociedad hipócrita, que permite la comercialización del cuerpo de una mujer, pero no la libre disposición del mismo por su parte. Así autodefinido como “un error social”, el artista transmitía su más absoluto desprecio a aquellos que no sólo no cuidan de que esos errores no se cometan, sino que colaboran en su ejecución bien activamente o sucumbiendo al ingente interés económico que la prostitución mueve en casi todos los países.

Allí estaba todo, lo maravillosamente artístico de esta atrocidad en los ojos de Abel Azcona, que al mirar al participante de “Emphaty & Prostitution”, le mostraba el respeto por la acción que ejecutaba, fuera la que fuera; porque si algo tiene este artista, es la capacidad de hacerte sentir libre de culpa y juicio frente a todo que quieras enseñarle. El terror que tiene a sentir en su interior el eco que toda emoción deja, le llevó a hacerlo a través de un intercambio económico simbólico, que le aportaba la justificación necesaria a la hora de recibir el roce de una mano, el calor de una boca en su cuello o una simple palabra susurrada al oído.

La acción que se desarrolló en esta habitación de hotel, no curó sus heridas, sino que hizo que algunas de las nuestras volviera a abrirse, y fue entonces cuando comprendimos que, de alguna manera, la imposibilidad de sentir que dice tener el artista, debido a su infancia llena de maltrato, abandono y soledad emocional, ha sido causada por el no reconocimiento social de la soledad que todos sentimos y que, paradójicamente, nos lleva a la individualización y la desprotección frente a los errores ajenos.

La herencia de Abel Azcona es la postura de su madre, el vacío de su ausencia y la confirmación de ser quien es y reconocerse como tal. Lo que él no sabe, es que su nacimiento supuso la llegada de un mesías renovador, cuyo mensaje, a pesar de la violencia y oscuridad que esconde, es lúcido y próspero, para una sociedad siempre en lucha con sus necesidades básicas y sus moralidades…y que frente a la absoluta falta de amor, bien está su inteligencia.

 Diferentes participantes durante la performance desarrollada  Madrid .

Diferentes participantes durante la performance desarrollada Madrid.

 Diferentes participantes durante la performance desarrollada  Madrid .

Diferentes participantes durante la performance desarrollada Madrid.

 Diferentes participantes durante la performance desarrollada  Madrid .

Diferentes participantes durante la performance desarrollada Madrid.

 Diferentes participantes durante la performance desarrollada  Madrid .

Diferentes participantes durante la performance desarrollada Madrid.

 Diferentes participantes durante la performance desarrollada  Madrid .

Diferentes participantes durante la performance desarrollada Madrid.

 Diferentes participantes durante la performance desarrollada  Madrid .

Diferentes participantes durante la performance desarrollada Madrid.

 Diferentes participantes durante la performance desarrollada  Madrid .

Diferentes participantes durante la performance desarrollada Madrid.

 Diferentes participantes durante la performance desarrollada  Madrid .

Diferentes participantes durante la performance desarrollada Madrid.

Allí estaba todo, lo maravillosamente artístico de esta atrocidad en los ojos de Abel Azcona, que al mirar al participante de “Emphaty & Prostitution”, le mostraba el respeto por la acción que ejecutaba, fuera la que fuera; porque si algo tiene este artista, es la capacidad de hacerte sentir libre de culpa y juicio frente a todo que quieras enseñarle. El terror que tiene a sentir en su interior el eco que toda emoción deja, le llevó a hacerlo a través de un intercambio económico simbólico, que le aportaba la justificación necesaria a la hora de recibir el roce de una mano, el calor de una boca en su cuello o una simple palabra susurrada al oído. La acción que se desarrolló en esta habitación de hotel, no curó sus heridas, sino que hizo que algunas de las nuestras volviera a abrirse, y fue entonces cuando comprendimos que, de alguna manera, la imposibilidad de sentir que dice tener el artista, debido a su infancia llena de maltrato, abandono y soledad emocional, ha sido causada por el no reconocimiento social de la soledad que todos sentimos y que, paradójicamente, nos lleva a la individualización y la desprotección frente a los errores ajenos.
— Elvira Ramos, Doctora en Investigación Poética y Escénica y Comisaria de Empathy and Prostitution en Madrid.

“Jugar como un niño entre sábanas blancas a ser un hombre pero sin ser capaz de amar, a ser un hombre pero sin ser capaz de sentir, a ser un hombre pero únicamente como trozo de carne expectante creada y nacida para otros. Naci de la compra del cuerpo de mi madre, y la venta del mío hace que mi piel se sienta como ella aquella noche. A lo largo de mi vida no me he dejado lastimar. He intentado no vincularme para no sufrir. Abandonos de los que no soy culpable, a lo largo de mi infancia y mi adolescencia han hecho que tenga terror a sentir. Y el terror a sentir por su lado, ha conseguido eliminar de mi esa capacidad, un paso adelante, o atrás según se mire, en la evolución. En mi evolución. Que sin querer se encontró lo peor de la evolución de otros siendo tan solo un niño. Nací siendo un hijo de puta. Siempre dicen que heredamos cosas de nuestras madres, en mi caso, este es uno de los pocos datos que tengo de la mía. Es mi herencia. Ciento treinta y nueve personas han pasado por mi cuerpo desnudo y herido en esta experiencia, marcada por el dolor, el aprendizaje y la denuncia. Mientras me lamían, me dañaban o me escupían, las lágrimas permanecían en mis ojos, dispuestas a aparecer.”

Abel Azcona, 2014.